La antinomia riqueza-pobreza es uno de los ejes que caracteriza a la sociedad actual y, además, un fenómeno visualizado a escala mundial. A diferencia de otros tiempos, ha pasado a ser un estado de conciencia.
Si el hombre hace pie en esta noción será posible formular las bases que rijan el cambio.
Es materia no solo de filosofía política que, para no nadar en la nada, tal visión debe llevarse al plano de la acción política. Necesariamente.
La palabra “cambio” ha sido primordial en las intervenciones del Papa Francisco Bergoglio en los Encuentros Mundiales de Movimientos Populares, cumplidos en Roma 2014, Santa Cruz (Bolivia) 2015 y, nuevamente en Roma, en noviembre de 2016.
Participaron en este último más de dos centenares de activistas de sectores excluidos: recicladotes, cartoneros, habitantes de asentamientos precarios, peones portuarios, gentes sin tierras, indígenas, recicladores, desempleados, etc., agrupados en 92 organizaciones pertenecientes a 65 países de los 5 continentes. Puntos de la agenda: las 3 “T” (trabajo, techo, tierra), protección de la naturaleza, papel del pueblo en la democracia, refugiados, migrantes y otros.
El papa rioplatense ofreció una audiencia en el Aula Paulo VI (1), a la que se asociaron unos 3.000 activistas sociales italianos.
Extraigo algunos conceptos del mensaje ofrecido por el clérigo mayor de occidente. Habló sin regodeos, con los pies en la tierra.
-Se retrotrajo, primero, a “los diez puntos de Santa Cruz de la Sierra, en que la palabra cambio estaba preñada de gran contenido; estaba enlazada a cosas fundamentales: trabajo digno para los excluidos del mercado laboral; tierra para los campesinos y pueblos originarios; vivienda para las familias sin techo; integración urbana para los barrios populares; erradicación de la discriminación; de la violencia contra la mujer y de las nuevas formas de esclavitud; el fin de todas las guerras; del crimen organizado y de la represión; libertad de expresión y comunicación democrática; ciencia y tecnología al servicio de los pueblos.”
-Abogó por “un proyecto de vida que rechace el consumismo y recupere la solidaridad, el amor entre nosotros y el respeto a la naturaleza como valores esenciales. Es la felicidad de «vivir bien» lo que la gente reclama, la "vida buena", y no ese ideal egoísta que engañosamente invierte las palabras y nos propone la "buena vida”.
-Especificó que “hay un terrorismo de base que emana del control global del dinero sobre la tierra y atenta contra la humanidad entera. De ese terrorismo básico se alimentan los terrorismos derivados como el narcoterrorismo, el terrorismo de Estado y lo que erróneamente algunos llaman "terrorismo étnico" o "religioso", pero ningún pueblo, ninguna religión es terrorista. Es cierto, hay pequeños grupos fundamentalistas en todos lados. Pero el terrorismo empieza cuando has desechado la maravilla de la creación, el hombre y la mujer, y has puesto allí el dinero.”
-Acerca de la tiranía del miedo: “Ninguna tiranía se sostiene sin explotar nuestros miedos. Esto es clave. De ahí que toda tiranía sea terrorista. Y cuando ese terror, que se sembró en las periferias, con masacres, saqueos, opresión e injusticia, explota en los centros con distintas formas de violencia, incluso con atentados odiosos y cobardes, los ciudadanos que aún conservan algunos derechos son tentados con la falsa seguridad de los muros físicos o sociales.
Muros que encierran a unos y destierran a otros. Ciudadanos amurallados, aterrorizados, de un lado; excluidos, desterrados, más aterrorizados todavía, del otro.”
-Respecto del quiebre de la comprensión y la ayuda recíprocas: “¿Qué le pasa al mundo de hoy que, cuando se produce la bancarrota de un banco, de inmediato aparecen sumas escandalosas para salvarlo, pero cuando se produce esta bancarrota de la humanidad no hay casi ni una milésima parte para salvar a esos hermanos que sufren tanto? Y así, el Mediterráneo se ha convertido en un cementerio. Y no sólo el Mediterráneo... tantos cementerios junto a los muros, muros manchados de sangre inocente.”
-Descaecimiento de la democracia: “La relación entre pueblo y democracia debería ser natural y fluida pero corre el peligro de desdibujarse hasta ser irreconocible. La brecha entre los pueblos y nuestras formas actuales de democracia se agranda cada vez más como consecuencia del enorme poder de los grupos económicos y mediáticos que parecieran dominarlas.”
-Papel del libre mercado: “Sabemos que mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo y, en definitiva, ningún problema. La inequidad es raíz de los males sociales.”
-Las esferas de la corrupción: “Así como la política no es un asunto de los “políticos”, la corrupción no es un vicio exclusivo de la política. Hay corrupción en la política, hay corrupción en las empresas, hay corrupción en los medios de comunicación, hay corrupción en las iglesias y también hay corrupción en las organizaciones sociales y los movimientos populares.”
-Prevención 1: “A cualquier persona que tenga demasiado apego por las cosas materiales o por el espejo; a quien le gusta el dinero, los banquetes exuberantes, las mansiones suntuosas, los trajes refinados, los autos de lujo, le aconsejaría que se fije qué está pasando en su corazón.”
-Prevención 2: “El que tenga afición por todas esas cosas, por favor, que no se meta en política, no se meta en una organización social o en un movimiento popular, porque va a hacer mucho daño a sí mismo, al prójimo y va a manchar la noble causa que enarbola.”
Los juicios proclamados son generadores de resistencias internas en el heterogéneo mundo eclesial, así como en los círculos excluyentes del capital. Más allá de credos y filosofías, sigue siendo el tiempo de unir manos para no resignar la lucha por la justicia.
NOTA
(1): Espacio alternativo a la Plaza San Pedro, también denominado Sala Nervi, en homenaje al arquitecto diseñador. Tiene capacidad para 6.300 oyentes y se extiende desde el Estado Vaticano a territorio italiano, con beneficio de extraterritorialidad.