LA CIENCIA EXPLORA LA MATERIA
Hace unas semanas realicé un conjunto de notas de divulgación -muy generales- sobre los portentosos pasos de la ciencia avanzando en el conocimiento de los mundos extraplanetarios.
Por allí quedó como colgado el tema de las religiones. Para la astrofísica norteamericana Hill Tarter estas podrían reacomodar sus visiones. El sabio británico Stephen Hawking estimó negativamente que la formación universal fuera obra de un ser superinteligente o superpoderoso.
Las leyes de la física van explicando en profundidad los comportamientos de la materia, en tanto el hombre capta los fenómenos del espacio y se adentra en el con sus instrumentos. La concepción materialista, anclada en las certificaciones proporcionadas a partir de los sentidos y la lógica y, ahora, ampliada de una forma increíble por los registros espaciales -alcanzados gracias a una escudería de telescopios y laboratorios-, se afianza con la progresividad científica.
Si para los “idealistas filosóficos” la existencia se reduce a una manifestación del pensamiento, algo desprovisto de substancia, los “materialistas filosóficos” (lo que no tiene que ver con el “materialismo vulgar”, manejado en el lenguaje corriente) entienden que la materia es el elemento fundamental o primario (en tanto el pensamiento es accesorio a la materia, sin mengua de su relevancia).
Ciencias diversas trabajan sobre las propiedades, primarias o derivadas de la materia. Se apropian de un conjunto de informaciones suministradas por la experiencia, conforme a técnicas y métodos regulados. Contrastan y revisan. No es un juego caprichoso. Ni subjetivo. También abordan las fuentes y peculiaridades del pensamiento.
Y a todo esto ¿qué es la ufología? El término proviene del inglés. Ufo, Unidentified flying object. En español Ovni u objeto volador no identificado, por sus primeras letras. La Real Academia Española da este concepto: “Simulacro de investigación científica basado en la creencia de que ciertos objetos voladores no identificados son naves espaciales de procedencia extraterrestre.”
UN LIBRO PARA UNA ESTANCIA SALTEÑA
Mi apreciado contertulio, el licenciado en matemáticas y profesor de estadística, Eduardo Cuitiño, acaba de presentar -en la Feria del Libro de Montevideo- una obra muy especial: Estancia “La Aurora”. El enigma. Se trata de una especie de manual de temas ufológicos. Uno de sus centros está en episodios y/o fenómenos ocurridos en la estancia nombrada, próxima a Purificación, en el departamento de Salto. Lo demás anima el recuerdo de elementos extraños que han ocupado páginas de diarios y algunos libros, con declaraciones de personas que apuntan a la existencia de experiencias y visiones personales, así como de hechos anómalos, conmocionantes para algunos, no explicados con racionalidad suficiente.
No entraré a los detalles del texto. Son 250 páginas, editadas por Fin de Siglo, en septiembre de 2016.
A mi modo de ver el trabajo tiene el interés de reunir versiones, relatos, testimonios, fechas, lugares, ubicación de páginas escritas, etc., con el signo ufológico.
En zona colindante, también los fenómenos paranormales se estudian, a veces con explicaciones demoradas. No imposibles. La ciencia tiene sus tiempos.
Lo que sabemos del cerebro, en las últimas décadas, revela capacidad para examinar la internalidad del hombre y los senderos de la psiquis. Avances graduales e incesantes. La ciencia no es una fe, sino una certeza relativa y ampliable. De otro lado, siempre han surgido “explicaciones” desatinadas sobre episodios no frecuentes o raros.
En la presentación de su trabajo el Licenciado Eduardo Cuitiño consideraba que, entre creyentes (ufológicos) y escépticos (algunos burlones), podría existir algo así como un camino nuevo e invitaba a razonar con tolerancia.
En efecto, todo puede discutirse bajo la serenidad del juicio. Y nadie debiere ser ridiculizado por sus pareceres, creencias, actos de fe o apreciaciones erróneas.
El estanciero salteño Ángel María Tonna Zanotta afirmó haber visto dos platillos voladores en 1976 y 1977. Consecuencias: Perro achicharrado, toro quemado, caballo impotente, ombú agujereado, sapos momificados, piedras desintegradas, gemas curativas, interrupción del fluido eléctrico, secuestro o abducción de un hombre por extraterrestres y, más asuntos locales, tejen la historia. Todo mueve a leer la presentación editorial.
Ante cuestionamientos e interrogantes, lo lícito es investigar y dar el espacio necesario a los frutos de los estudios sistemáticos.