REIR AHORA. LLORAR DESPUÉS
Si al menos gateaba en 1966 ¿Brancaleone le trae algún recuerdo? Seguro que no.
Si es descendiente itálico o, si fuera cinéfilo o amante del teatro, quizás dicho nombre le permita acceder a sus propios registros.
Le reservo una sorpresa. Lo decepcionaré rápido -¡cómo tantas veces¡- cuando, tras esas breves menciones, no incursione ni en antecedentes genealógicos, ni en cine, ni en teatro.
En la vida hay cosas que parecen raras. Y las sorpresas nos arrebatan la calma. No es mi intención exaltarlo/a... También para escribir, comunicarse, dialogar, es mejor estar sereno.
El eminente actor italiano Vittoro Gassman hizo teatro en Montevideo, al menos dos veces. Con otro grande de la fílmica, Gian Maria Volonté, bajo la dirección de Mario Monicelli produjeron -en aquel año 66- lo que hoy se traduce como un clásico de la comedia peninsular: “L’Armata Brancaleone”, o sea “La Armada Brancaleone”. Satirización de los miedos, del poder feudal, de su coronamiento eclesiástico; un juego movido por un aristócrata valido de unos bandoleros torpes para cualquier conquista y para su misma autodefensa. Tal armada no era tanto de agua como de tierra. Se trataba de un grupillo convertido en una brigada guerrera, signada por la ineficacia.
Con la comedia reímos. En la realidad nos indignamos.
IMPOLUTOS Y POLUTOS
Hace unos años, viviendo en Punta Gorda, cuando ascendía a alguna unidad de la línea 104, solía cruzarme con jóvenes cadetes que cursaban en la Escuela Naval, de playa Miramar. Vestían impolutos finas telas blancas, de esmerado corte.
Los cachetazos que la Armada Uruguaya viene dando a los ciudadanos que sostenemos sus servicios ya merecerían un libro de varios tomos. Sus polutos, según resulta de antecedentes administrativos y judiciales, dan sus batallas de tierra como cruzados a la Brancaleone.
Caminaré rápido, evitando fatigar al lector. “Qúe Pasa” (1), año VIII, Nº 536, caratuló bajo un manchón de tinta salpicando un uniforme: “Tocados. La batalla naval de la Armada. ¿Cuáles son los intereses en conflicto en una fuerza que sufre el mayor golpe a su reputación?” Y adentro, páginas abrumadoras: “En 2009 la Armada archivó una denuncia de ilícitos que implicaba a dos oficiales…” Título interno: “Dinero y Poder”. Paula Barquet relata que un oficial le dijo al Almirante: “Tengo esto”, documentando una maniobra con vales de nafta con un faltante de medio millón de dólares. El asunto quedó “en la interna”.
Pero, otro marino, tiró de una manta corta. Aparecieron más pies. Y la justicia del crimen organizado intervino desde el 03.06.2009.
Los uniformes manchados de barro se apilan. ¡Qué los fondos de la ONU, qué las lanchas para Haití, qué la compra simulada de una grúa, qué el “empujador” para ANCAP, qué las cuentas en Alemania, qué un mazo de 16 carpetas referentes a compras ficticias, qué la compra de 6 helipcópteros, qué viajes, qué bebidas, qué las guerras intestinas entre grupos, qué acosos laborales, qué cobros menores a los reglamentarios a una naviera…!
Corolario: indagados, renuncias, procesamientos simples y dobles. Una Brancaleone nacional, con unos cuantos polutos.
NOTA
(1): “Qué Pasa” - Separata “El País” - 18.09.2010