LOS DEPREDADORES
Acaba de tener lugar en París, como todo el mundo sabe, la Conferencia de la ONU relativa al cambio climático.
De un lado, mesas negociadoras de un acuerdo que puso en tensión a las grandes potencias y países que admitieron una industrialización desquiciante – los que en pocos años quedaron envueltos en nubes de gas carbono y desechos contaminantes- y, del otro, millares de individuos demandando la protección de la vida, comprometida en el planeta.
La gran expectativa universal, a mi modo de ver, se vio frustrada.
Esta opinión la fundo en el incumplimiento de acuerdos anteriores, en los datos actuales y en la debilidad de las nuevas fórmulas pactadas.
Seguramente, lo mejor de todo, ha sido la exteriorización pública de ciudadanos jóvenes en las más importantes capitales europeas. Se está ante el más crudo asunto existencial de todos los tiempos.
El primer cuadro fue pintado en la época victoriana, surgiendo los efectos del industrialismo salvaje en su desenvolvimiento. Tuvo el epílogo de dos guerras mundiales. Las detonaciones sobre Hiroshima y Nagasaki tuvieron las seguidillas inacabables de pruebas con bombas de hidrógeno. Más la continuidad e incremento de mundos de fuego y gases, apoyados por tecnologías productivas, no controladas. Guerras focalizadas con sistemas de sinfín y prosecución de emisiones hiperdañinas en zonas de paz. Todo contra la naturaleza. En tierra, mar y atmósfera.
LA FALSA MONEDA
En 2009, en Copenhague, se convino internacionalmente limitar a +2°C (1) el aumento de la temperatura mundial en relación a la era preindustrial, con el fin de evitar graves consecuencias para el planeta. Apenas dos años antes la Unión Europea había fijado similar compromiso para constreñir los efectos de los gases invernadero.
La pregunta sumaria podría ser ¿por qué tal determinación?
Simple: Si la temperatura aumenta más de 2ºC se producirán efectos irreversibles con fenómenos destructivos frecuentes, tales como ciclones, sequías, alteración y disminución de la producción agrícola, extinción de especies.
En nuevos eventos de consideración del asunto países vulnerables pidieron acentuar la limitación antes señalada. Si la temperatura pasa los +2°, el nivel de mar aumentará 40 cms. antes de 2100 pero, si aumenta 4 o 5°, la subida sería de 80 cms. o más.
En este momento, con 1° de aumento, están en curso sequías, inundaciones y hasta perdiéndose los maravillosos arrecifes de coral.
Un aumento de +2° elevará el nivel de los océanos y su acidificación, liquidando islas habitadas de Oceanía. En plazo mayor y con un incremento de 4º, Shanghái, Bombay o Nueva York quedarán parcialmente sumergidas, poniendo en peligro a unos 600 millones de personas. Para evitar el deshielo de Groenlandia no debería sobrepasarse del 1,5° - 1,9°.
La verificación es que la aproximación al abismo climático no se ha desacelerado.
El porqué es que mantener el calentamiento por debajo de los 2°C es posible pero, como recoge un informe de ONU, “supone grandes desafíos tecnológicos, económicos e institucionales”. Un aspecto importante radica en secuestrar el dióxido de carbono, CO2 (2), apelando a tecnologías de captura. Costosas.
MUCHO RUIDO; POCAS NUECES
¿Qué ocurrió en París 2015, hace escasos días? Sostener que casi nada o, nada, no resultará una aseveración de vacuo radicalismo.
Janos Pasztor, subsecretario general de la ONU para el cambio climático, resumió en Nueva York los resultados:
1. 188 países se comprometieron a moverse hacia una economía ambiental sustentable. Para empezar las preguntas huelgan. ¿Cómo? ¿Quiénes? ¿Dónde? ¿Cuándo? Nada definido.
2. Ejecución de planes nacionales no menos ambiciosos que los actuales. ¿Es que Estados Unidos, China, Rusia, India, Unión Europea están dando giros visibles y en gran escala en sus sistemas productivos? No se han visto.
3. Habrá monitoreos. Para ejemplificar con elementos regionales bien visibles: ¿Cómo los de los ríos de la Plata, Uruguay, Santa Lucía, Negro?
4. No se creó una vigilancia internacional para verificar cumplimientos. ¡Para qué!
5. Las contribuciones de los contaminadores se aumentarían -de manera progresiva- hasta los 120.000 millones de dólares para el 2020.
Todo muy laxo. Como para que lo resuelto flote libremente en el dióxido de carbono atmosférico…
NOTAS:
(1): 2ºC significa: 2 grados centígrados. En términos -muy generales- fue Anders Celsius quien en 1742 estableció una escala entre 0ºC y 100ºC, en base a estados del agua en congelación y ebullición.
(2): CO2 es la fórmula del dióxido de carbono. Su concentración en la atmósfera es el principal causante del cambio climático. Su presencia nociva ha aumentado desde un valor de 278 partes por millón (ppm), en la era preindustrial, hasta las 397 ppm, ahora.