II
DOS PRIVILEGIOS HISTÓRICOS
La nota biográfica legada por Horacio Loriente -referida en la mía anterior- sistematiza hechos fundamentales de la actividad creativa del gran músico mercedense Carlos Warren Mernies. Es que, simultáneamente con la eclosión gardeliana, el nuevo género requería -para su espiral ascendente- del virtuosismo instrumental. Fue para ese mundo fermental que forjó eslabones el pianista litoraleño.
A grandes zancadas y tomando como referencia los pasos del biografista Loriente, cabe apuntar algunos hechos virtuosos:
-En noviembre de 1916, como consecuencia de un incidente, se produce el cierre temporal del cabaret Moulin Rouge, donde Warren trabajaba con su conjunto.
-Meses después, en 1917, retornan en la reapertura Carlos Warren con el mítico Minotto Di Cicco (acompañante inseparable después de Francisco Canaro, quien llegara también a Mercedes, Uruguay, en los primeros años de la década del 50). La formación que exhibirán tendrá ejecutantes de recordado brillo como los violinistas Federico Lefémina y Juan Tróccoli.
-Es el instante en que el embrión de La Comparsita entra a dar señales de lo que vendrá. Gerardo Matos Rodríguez le confía su notación a Warren, amigo de su padre. En consulta con el bandoneonista Minotto este no la descifra, por lo que la melodía regresa a manos del joven compositor.
Sólo cabe indicar ahora que, a una cuadra del Moulin Rouge, se erguía La Giralda (actual Palacio Salvo). La partitura tuvo forma final por la asistencia de Don Roberto Firpo, quien allí resolvió su estreno.
Warren estuvo pues, en los prolegómenos del parto del himno de los tangos y, con su teclado arrulló los pasos iniciales de Mi Noche Triste -primer tango-canción-, de Pascual Contursi. Dos privilegios warrenistas.
PUNTOS NODALES DE SU CARRERA
-Eduardo Arolas, apodado El Tigre del Bandoneón, pasó de ser un compositor y ejecutante intuitivo a un conocedor con dominio de los secretos del pentagrama. En sus constantes presentaciones montevideanas potencia su amistad con Warren.
En 1919, estando de gira por Argentina, surgen diferencias en su orquesta. Queda privado de la participación de José María Rizzutti, Julio De Caro y Miguel La Salvia. Se incorpora C. W.
Participa de la inauguración del Cabaret Tabarís, en la calle Corrientes, Bs.As. y, con la orquesta de Arolas, animan las noches del Maxim´s.
-Al poco tiempo, en la orilla oriental, C.W. escoge para su flamante formación a estos ejecutantes: en bandoneones al gran Arolas y a José Quevedo y en violines al famoso Edgardo Donato y a José Pécora. Animan los bailes del Parque Hotel y del Hotel Carrasco.
-En el invierno de 1919 el dueto Arolas-Warren es contratado por el Casino Pigall, regenteado por Sarita Davies.
Warren se transforma en figura estrella del Club Uruguay, centro recreativo de las clases adineradas de la capital. En la sede de Plaza Matriz recibió felicitaciones del príncipe de Gales.
-Arolas, en su ir y venir cruzando el Plata, en septiembre de 1921, es destella en Los Viernes Azules del Cine Trianón. El anuncio indicaba: “Típica Warren secundada por el profesor Arolas, notable ejecutante de bandoneón”.
En esta sala y por varios años, C.W. cautivaba el auditorio dirigiendo una orquesta clásica.
Asimismo, le cabe el mérito de haber introducido la música de jazz en Uruguay, lo que merecerá consideración particular.
-En su extensa trayectoria artística no sólo agrupó excelentes músicos sino que, además, les indicó el camino de su defensa profesional. Fundó la Asociación de Pianistas -que decayera con el cine sonoro- pero, fue la semilla sembrada por C.W. la que fructificara en la Asociación General de Autores del Uruguay (AGADU).
-En 1933, en la fonoplatea de CX 46, Radio América (cuyos títulos de propiedad fueran de la familia de José Svirksky y estuvieran compartidos con los de CX 30 Radio Nacional) la formación de C.W era ovacionada.
-La marcha ascendente del músico reservaba un lugar de notoriedad más para el dinámico artista. Soltero Soy Feliz -el octavo filme nacional-, bajo la dirección del Dr. Juan Carlos Patrón y con la actuación del cantante Alberto Vila y la Troupe Ateniense, musicalmente fue animado por la orquesta Warren.
Una historia que impresiona, cuyas páginas todavía no están cerradas.-
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